28 de mayo de 2026

 




Dirección: Paco León.

Año: 2026.

Duración: 98 minutos.

Guion: Paco León, Fer Pérez.

Reparto: Carmen Machi, Paco León, Miren Ibarguren, Mariano Peña, Eduardo Casanova...

Género: Comedia.

Disponible en Amazon Prime.

Sinopsis: El rodaje de un capítulo de la serie con tramas que transcurren tanto dentro de la ficción, con los personajes de "Aída", como fuera de ella con los propios actores y sus relaciones, que dan pie a reflexionar sobre temas como los límites del humor, el trabajo del cómico o la fama.


Reseña Personal (sin spoilers): 
Después de todas las críticas y descontentos que ha provocado esta película, veo necesario apuntar la importancia de este film en la propia cultura cinematográfica e, incluso, teatral. Es claramente una crítica a las situaciones diarias que muchos actores sufren en la actualidad, tanto por parte de sus compañeros como por parte del equipo técnico.
Todos sabemos que los productores ejecutivos solo miran por el dinero, o por lo menos, es su mayor propósito; y es normal porque en un film el productor puede haber invertido cientos de miles de euros. Pero ¿dónde está el límite?, ¿cuándo un productor tiene que mirar más por su actor que por su bolsillo? Es una respuesta sencilla: siempre. 

Mi relación con la producción audiovisual y teatral me ha permitido ver que lo que esta película cuenta es totalmente cierto. Ponemos por delante el dinero que nos gustaría recuperar, a la salud de las personas que interpretan los personajes que, curiosamente, nos llenan los bolsillos. Cogemos a una persona, la exprimimos al máximo y, cuando ya no puede más, le obligamos a seguir al pie del cañón sin ningún tipo de reparo. Incluso podemos llegar más allá: ponemos por delante el físico de cualquier actor mediocre a uno realmente cualificado, porque sabemos que el guaperas nos llenará las salas de cine y por tanto recuperaremos por lo menos, lo invertido. 

En España solo el 8% de las personas que se dedican a la interpretación viven exclusivamente de ello; es decir, pueden permitirse no tener un segundo trabajo. ¿Y por qué? porque los que juegan con el dinero solo quieren llenar salas. Es su único objetivo. Todo lo demás no importa. 

Realmente estoy hablando de dos cuestiones distintas. Por un lado, el actor protagonista que quiere dejar una serie porque ya no puede más (todos conocemos algún ejemplo muy sonado) y, por otro lado, el actor que por su físico roba los personajes a otros actores muchísimo más cualificados simplemente porque la "cámara lo quiere". Sí, son dos temas distintos, pero en ambos casos solo hay un único culpable: el productor ejecutivo.

Cuanto más dinero tienes, más quieres tener. Eso está claro desde el momento en el que estas situaciones solo se ven en las grandes producciones. 

Hace años yo también me dediqué a esto y fue, justamente, esta serie de aspectos los que me hicieron llegar a repudiar la profesión. Ahora ya no necesitas estudiar la carrera de Arte Dramático en una ESAD para poder dedicarte a ello, con que subas vídeos a las RRSS y te sigan unas miles de personas, ya estás dentro, aunque no seas bueno. Porque los que te consumen en redes, te consumirán en el cine, y eso es lo que el productor quiere. Y se creen que ya está, que lo que necesitan aprender ya lo harán en los rodajes.
Pues no, señores. En la Escuela Superior de Arte Dramático te enseñan DRAMA. Y tú dirás, si lo que yo quiero hacer es comedia, con más razón no necesito esa carrera, y es que la ignorancia es muy valiente. Sí la necesitas. La necesitas desde el momento en el que no sabes que la comedia nace del drama, que si no hubiera drama no existiría la comedia, que siempre que te ríes con algo, realmente te estás riendo de alguien, y que por tanto, para poder llegar a hacer comedia necesitas empezar por la base, por el drama, para poder realizar tu trabajo decentemente. 
Y es que yo nunca he visto a un médico operar sin haber estudiado la carrera, o a un abogado, ni siquiera a un barrendero. Antes tuvieron que formarse, estudiar una carrera o unas oposiciones, pero las cosas no les cayeron del cielo por graciosos ni guapos. 

Creo que la industria en este país está pasando por uno de los peores momentos a nivel de profesionalidad. Pienso que es el momento de abrir las puertas a otros muchos profesionales del sector que llevan años estudiando, formándose y pasándolas canutas para que siempre reciban un no por respuesta. Es muy necesario que apaguemos las RRSS, que no nos dejemos llevar por los estándares de belleza que estos nos intentan incrustar y que seamos fieles a nuestra profesión. Que si un productor presume de su trabajo, sea por tener en cuenta a unos grandes profesionales y no a chavales que se hacen llamar "influencers", cuando no influyen absolutamente en nada. Es más, hacen todo lo contrario, que cada vez sean más los padres que les dicen a sus hijos "eso es justamente lo que no tienes que hacer" mientras ven vídeos en Instagram. 

Y luego tenemos a los productores que no piensan soltar a sus actores aunque les vaya la vida en ello. O los que se creen que tienen derecho a meter la mano donde no deben porque son bromas que se hacen entre los "faranduleros". Pero así como el otro aspecto tiene una solución muy compleja, este problema es muy sencillo de solucionar: denunciando. Y no me vale ni la más mísera disculpa para no hacerlo. Seré tajante, sí, pero la sociedad y, sobre todo, la justicia me está demostrando que es el único camino por el que podemos ir. Porque esto pasa diariamente, porque los "poderosos del cine" se creen que tienen algún tipo de derecho sobre los demás y se olvidan de que si les quitas el dinero, no son nadie, e incluso, con los bolsillos llenos, siguen sin ser nadie. 

En resumidas cuentas, este film es tremendamente necesario para que la sociedad conozca lo que sucede en el día a día de los actores y técnicos.

Y si has sido fan de Aída en un pasado, como aquí una servidora, déjame decirte que no te quedes solo con la paja, intenta leer más allá de lo que ves en pantalla. Porque Paco León intentó (y consiguió) contar una historia que necesitaba ser contada, y eso es lo único que importa.


15 de mayo de 2026

Te odio por haberte ido



Hoy hace una semana que decidiste marcharte, por sorpresa, sin haber avisado ni siquiera dando alguna sutil señal.

Jamás olvidaré la llamada que me lo comunicó. Tuve que sentarme porque me empecé a marear. No lo podía creer, pensaba que era una broma de muy mal gusto. Tras colgar el teléfono, tardé como unos 30 minutos en poder articular palabra. Por mi cabeza rondaba una pregunta: ¿por qué? y a día de hoy, esa cuestión sigue presentándose diariamente. Creo que jamás tendrá respuesta.

En estos momentos me gustaría creer en un más allá, en un cielo, en un Dios, para tener la tranquilidad de que tras mi muerte, nos encontraremos y podrás contarme qué te sucedió, por qué tomaste esa decisión tan complicada. 

Has dejado muchas cosas pendientes por aquí, y lo sabes. Muchos proyectos en los que estabas trabajando. Y a mucha gente con el corazón roto que, al igual que yo, tampoco lo entienden.

Es imposible no sentirse culpable por tu decisión, por no preguntarte más, por no intentar sacarte información con más tesón, pero es que eras hermético. Nunca contabas nada. Siempre estaba todo bien y desviabas cada pregunta con una broma que nos hacía cambiar de tema. Así era imposible saber por qué estabas mal. Porque lo estabas. Nadie en su sano juicio hace tal cosa. Incluso, me atrevería a decir que ha sido un gesto tremendamente egoísta. Sí, puede sonar cruel, pero es lo que pienso. Quizás sea el cabreo que tengo encima por lo sucedido, pero debías estar tremendamente mal para hacerlo y permitir que tus padres te vieran así. Tú ya descansas, que es lo que querías, pero a tus padres nadie, jamás, se les borrará esa imagen de la cabeza, y eso no es justo.

¿Tan difícil era pedir ayuda? ¿Tan difícil era levantar la mano y decir "alguien me puede escuchar"? Como pudiste comprobar en todos estos años, yo lo hacía cada vez que tenía un problema y la verdad, no me ha ido nada mal. ¿Por qué no pediste ayuda? ¿Por qué no reconociste que tenías un problema y le hiciste frente? No me vale que me digas que fue por miedo, porque aquí tienes a la persona más cobarde del mundo y sigo adelante. O bueno, no; a la más valiente, porque los valientes somos los que hacemos las cosas con miedo y los cobardes sois los que tomáis el camino fácil. 

Si te tuviera delante te abofetearía, te lo juro. Eres un egoísta, un cobarde, escapaste de una situación dolorosa de la forma más sencilla. Incluso podría llegar a decir que me siento decepcionada, porque si en algo te admiraba es en lo inteligente que eras. Pues parece ser que estaba equivocada, porque los inteligentes no hacen estas cosas. 

Siempre te recordaré y siempre te pondré como ejemplo, pero de lo que no hay que hacer. Eso es lo que has conseguido. Pasar de ser una persona admirada a ser un ejemplo para la sociedad de lo que está mal. Y no siento estas duras palabras que te estoy dedicando, porque cuanto más escribo más me sube el enfado, la frustración.

Espero que en un tiempo, esta sensación me desaparezca, pero por ahora solo puedo sentir lástima por ti (por todo lo que has sufrido) y enfado por la decisión tomada.

Si algún día nos volvemos a ver, que sepas que tenemos una conversación pendiente. Mientras tanto, te seguiré queriendo, amigo mío, por muy enfadada que esté contigo.


2 de mayo de 2026

Ocho años después

 



Te toca ser fuerte.
No te preocupes por los ruidos de las máquinas, ni por los tubos invadiendo tu cuerpo. Fíjate en las voces de esos que siempre te visitan a la misma hora, cuando les dejan. Ahora te pueden parecer voces tristes; perdónalas, están reviviendo su mayor pesadilla; pero realmente son voces mágicas que te dan el coraje necesario para luchar.

Sé de lo que hablo. Hace ocho años era yo el que estaba en esa nave espacial, y aquí estoy ahora, esperándote.
Conozco el dolor de la soledad, de la falta de caricias y de esos pinchazos que te dejarán marcas por todo el cuerpo, pero recuerda que los que tenemos cicatrices somos los supervivientes. 
Pronto vendrás para casa quedando esto en un recuerdo, y viviremos como se todo fuera un mal sueño.
Te lo digo yo, el que escogió tu nombre, Brais; el que te quiere sin conocerte, tu hermano mayor.
Te lo digo yo, de niño prematuro a niño prematuro.

La larga marcha, de Francis Lawrence.

 



Dirección: Francis Lawrence.
Año: 2025.
Guion: J. T. Mollner y Stephen King.
Duración: 1 hora 48 minutos.
Género: Distopía.
Disponible en: Amazon Prime.

Basada en la novela homónima con el mismo título, de Stephen King. 

Sinopsis:
En un futuro distópico, cien adolescentes participan voluntariamente en una brutal competición conocida como "La larga marcha", donde deben caminar sin descanso con la única esperanza de ganar un apetitoso premio económico que les permita salir de la miseria que ha dejado la guerra a su paso. Pero deben tener en cuenta lo siguiente: en el momento en el que sus pasos bajen de los 5 km/h o se detengan más de 30 segundos, serán aniquilados.

Reseña personal (sin spoilers): 
La experiencia de Francis Lawrence dirigiendo distopías ya es conocida tras Los Juegos del Hambre, por lo que no me parece extraño el resultado tan positivo conseguido con este film. 
Leyendo el argumento de la película nos imaginamos casi dos horas viendo a unos adolescentes caminar. Y así es. Pero también es donde se encuentra la magia de la dirección, guion, interpretación y efectos de esta obra. ¿Cómo es posible que con un argumento tan sencillo, se pueda realizar una producción entretenida, con doble fondo y en el que se traten varios temas sociales y personales? Es ahí donde entra la magia de Stephen King.

Estamos ante una película que no es para todos los públicos, con ciertas escenas violentas y sangrientas, que transmiten agobio e inquietud, que te hacen sentir la injusticia social y que te pone los pelos de punta en ciertos momentos. Como decía anteriormente, podemos pensar que se trata de una película lineal y monótona y lo es en algunos aspectos, pero con unos diálogos que nos sorprenden en los que tratan la amistad, las relaciones familiares y la censura. Incluso podríamos decir que es un reflejo de la actualidad política en EEUU (aunque la obra narrativa se haya publicado en 1979).

La larga marcha es una producción muy simple, con un bajo presupuesto, ya que no necesita gran cosa, pero que mantiene la tensión, te hace pensar sobre la capacidad física y mental de las personas, sobre las relaciones, la amistad que puede nacer en apenas unas horas de caminata conjunta. Es una película de la que debes informarte un poco antes de visualizarla, porque sino te puedes llevar una decepción, ya que apenas existen flashbacks que te ayuden a desconectar de la marcha en sí.

Lo que me gustaría destacar es el final de la obra, totalmente ambiguo, de los que te hacen pensar durante días, en los que pasas a ser tú el escritor del final que más te convenza. 
Eso sí: todos y cada uno de los espectadores, hayan o no leido el libro original, se llevarán más de una sorpresa. 

En definitiva, una película para ver con calma y una buena ración de palomitas, para comparar la realidad que vivimos con la distopía que nos presentan y preguntarnos si la diferencia es tan grande como pensamos. 





1 de mayo de 2026

Incentivar a la lectura


Yo era una persona a la que le encantaba leer. Siempre pedía, y sigue pidiendo, libros por Navidades y cumpleaños. Amo tirarme en la cama, con una buena luz y una taza de ColaCao y sumergirme en la vida de otros. Siempre ha sido así.

Pero todo se estropeó cuando llegué a la ESO... nunca entendí, y seguiré sin entender, cómo unos profesionales de la educación les hacen leer a unos adolescentes libros como El Conde Lucanor, La Ilíada, El Romancero Gitano o Don Juan Tenorio. Si realmente quieren que los jóvenes pierdan las ganas de leer y el interés por las historias narradas, es lo mejor que pueden hacer. Una persona que leía una media de 24 libros al año, pasó a leer, exclusivamente, los que mandaban en el instituto y de muy mala gana.

Cómo olvidarme de la cantidad de semanas que me llevaba leer uno de esos clásicos, el tener que volver a leer la misma página, o incluso, el mismo capítulo una y otra vez porque no había forma de que lo entendiera. ¿Y cómo lo iba a entender? ¿a esa edad?, con una mente en desarrollo y las hormonas a flor de piel, con unas prioridades vitales muy distintas a las de los adultos, de aquella lo último que quieres es leer en castellano antiguo historias que no te representan, que están llenas de metáforas y palabras que no entiendes (recuerdo leer con el diccionario pegado a mí... ¡qué suplicio tener que parar cada dos por tres para buscar la palabra en el diccionario!). Entiendo perfectamente que son clásicos, entiendo también que en la asignatura de Literatura hay que hablarles a los alumnos de La Celestina, pero también entiendo que hay muchas formas de "hablar" de este tipo de obras sin tener que obligar la lectura, porque cuando acababa uno de esos libros, el cansancio mental era tal que ya no me quedaban ganas de disfrutar con otros libros que sí me iban a gustar.

Echo la vista atrás y, tras haber trabajado con niños y adolescentes durante media vida, encuentro tantas maneras de inculcarles la lectura y, al mismo tiempo, hacerles conocedores de los grandes clásicos, que lo único que puedo decir es que las cosas se pueden hacer mucho mejor, aunque no sea la forma más cómoda.

¿Qué pierde un profesor por marcar como libro de lectura a unos adolescentes Harry Potter, El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares o Wonder, (porque hay libros de todas las temáticas posibles)? Libros dedicados principalmente a ellos. Pero el profe pierde tiempo. Así es. Pierde tiempo porque seguramente esa persona que ya no cumple los 50 no haya leído ni un libro de esta temática, por lo que tendría que leerla para poder realizarles el examen correspondiente. Pero si el examen es sobre El Cantar del Mio Cid, una obra que leyó en su época de estudiante, que la volvió a estudiar en la carrera y que la ha acompañado, para bien o para mal, durante su vida, no se tiene que esforzar lo más mínimo, ya lo tiene todo hecho...

Y no apoyo con esto que no sea importante conocer los grandes clásicos. Claro que sí pero, como he dicho antes, hay formas y formas. Se pueden comentar pequeños fragmentos en clase y hablarles sobre el autor para que conozcan su obra o abrirles el apetito con alguna obra cinematográfica pero, al igual que a una persona de 40 años no les damos a leer Teo va al parque porque "no es para su edad", tampoco deberíamos darles estos libros a adolescentes que no los van a entender y les van a amargar.

No os preocupéis, profesores, que si hacéis bien vuestro trabajo e inculcáis la lectura a vuestros alumnos con libros escritos para ellos y los incentiváis a la lectura, os aseguro que en un futuro, cuando sus cabezas estén preparadas, no se irán de este mundo sin disfrutar de ellos. De eso estoy segura.

Curraros un poco más vuestro trabajo, sacar esa motivación que hay que tener para realizar vuestra labor (porque no hay profesión más vocacional que la de la enseñanza, o por lo menos así debería de ser) y pensar en las personas que tenéis delante. No es cuestión de decir "yo leí este clásico a su edad y no me pasó nada". A ti no te pasó nada, pero yo perdí diez años de lectura, por ejemplo. Y como yo, mucha gente más. Además, me sucede una cosa muy curiosa, y es que a día de hoy, no recuerdo el argumento de estos libros en absoluto, por lo que podría volver a leerlos de nuevo, pero NI DE BROMA. En cuanto me vienen esos títulos a la cabeza se me ponen los pelos de punta. Así que observad lo bien que lo habéis hecho: a una adolescente le robasteis su afición por la lectura, le provocasteis rechazo hacia una serie de libros que todos deberían de conocer y no habéis conseguido vuestro objetivo porque no me acuerdo absolutamente nada de lo leído.

Y con esto no intento transmitir frustración ni rencor; es miedo, miedo por mis sobrinos que se acercan a la adolescencia y seguimos igual tras 20 años.

Enhorabuena, lo estáis haciendo muy bien.