2 de mayo de 2026

Ocho años después

 



Te toca ser fuerte.
No te preocupes por los ruidos de las máquinas, ni por los tubos invadiendo tu cuerpo. Fíjate en las voces de esos que siempre te visitan a la misma hora, cuando les dejan. Ahora te pueden parecer voces tristes; perdónalas, están reviviendo su mayor pesadilla; pero realmente son voces mágicas que te dan el coraje necesario para luchar.

Sé de lo que hablo. Hace ocho años era yo el que estaba en esa nave espacial, y aquí estoy ahora, esperándote.
Conozco el dolor de la soledad, de la falta de caricias y de esos pinchazos que te dejarán marcas por todo el cuerpo, pero recuerda que los que tenemos cicatrices somos los supervivientes. 
Pronto vendrás para casa quedando esto en un recuerdo, y viviremos como se todo fuera un mal sueño.
Te lo digo yo, el que escogió tu nombre, Brais; el que te quiere sin conocerte, tu hermano mayor.
Te lo digo yo, de niño prematuro a niño prematuro.

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