Dirección: Paco León.
Año: 2026.
Duración: 98 minutos.
Guion: Paco León, Fer Pérez.
Reparto: Carmen Machi, Paco León, Miren Ibarguren, Mariano Peña, Eduardo Casanova...
Género: Comedia.
Disponible en Amazon Prime.
Sinopsis: El rodaje de un capítulo de la serie con tramas que transcurren tanto dentro de la ficción, con los personajes de "Aída", como fuera de ella con los propios actores y sus relaciones, que dan pie a reflexionar sobre temas como los límites del humor, el trabajo del cómico o la fama.
Reseña Personal (sin spoilers):
Después de todas las críticas y descontentos que ha provocado esta película, veo necesario apuntar la importancia de este film en la propia cultura cinematográfica e, incluso, teatral. Es claramente una crítica a las situaciones diarias que muchos actores sufren en la actualidad, tanto por parte de sus compañeros como por parte del equipo técnico.
Todos sabemos que los productores ejecutivos solo miran por el dinero, o por lo menos, es su mayor propósito; y es normal porque en un film el productor puede haber invertido cientos de miles de euros. Pero ¿dónde está el límite?, ¿cuándo un productor tiene que mirar más por su actor que por su bolsillo? Es una respuesta sencilla: siempre.
Mi relación con la producción audiovisual y teatral me ha permitido ver que lo que esta película cuenta es totalmente cierto. Ponemos por delante el dinero que nos gustaría recuperar, a la salud de las personas que interpretan los personajes que, curiosamente, nos llenan los bolsillos. Cogemos a una persona, la exprimimos al máximo y, cuando ya no puede más, le obligamos a seguir al pie del cañón sin ningún tipo de reparo. Incluso podemos llegar más allá: ponemos por delante el físico de cualquier actor mediocre a uno realmente cualificado, porque sabemos que el guaperas nos llenará las salas de cine y por tanto recuperaremos por lo menos, lo invertido.
En España solo el 8% de las personas que se dedican a la interpretación viven exclusivamente de ello; es decir, pueden permitirse no tener un segundo trabajo. ¿Y por qué? porque los que juegan con el dinero solo quieren llenar salas. Es su único objetivo. Todo lo demás no importa.
Realmente estoy hablando de dos cuestiones distintas. Por un lado, el actor protagonista que quiere dejar una serie porque ya no puede más (todos conocemos algún ejemplo muy sonado) y, por otro lado, el actor que por su físico roba los personajes a otros actores muchísimo más cualificados simplemente porque la "cámara lo quiere". Sí, son dos temas distintos, pero en ambos casos solo hay un único culpable: el productor ejecutivo.
Cuanto más dinero tienes, más quieres tener. Eso está claro desde el momento en el que estas situaciones solo se ven en las grandes producciones.
Hace años yo también me dediqué a esto y fue, justamente, esta serie de aspectos los que me hicieron llegar a repudiar la profesión. Ahora ya no necesitas estudiar la carrera de Arte Dramático en una ESAD para poder dedicarte a ello, con que subas vídeos a las RRSS y te sigan unas miles de personas, ya estás dentro, aunque no seas bueno. Porque los que te consumen en redes, te consumirán en el cine, y eso es lo que el productor quiere. Y se creen que ya está, que lo que necesitan aprender ya lo harán en los rodajes.
Pues no, señores. En la Escuela Superior de Arte Dramático te enseñan DRAMA. Y tú dirás, si lo que yo quiero hacer es comedia, con más razón no necesito esa carrera, y es que la ignorancia es muy valiente. Sí la necesitas. La necesitas desde el momento en el que no sabes que la comedia nace del drama, que si no hubiera drama no existiría la comedia, que siempre que te ríes con algo, realmente te estás riendo de alguien, y que por tanto, para poder llegar a hacer comedia necesitas empezar por la base, por el drama, para poder realizar tu trabajo decentemente.
Y es que yo nunca he visto a un médico operar sin haber estudiado la carrera, o a un abogado, ni siquiera a un barrendero. Antes tuvieron que formarse, estudiar una carrera o unas oposiciones, pero las cosas no les cayeron del cielo por graciosos ni guapos.
Creo que la industria en este país está pasando por uno de los peores momentos a nivel de profesionalidad. Pienso que es el momento de abrir las puertas a otros muchos profesionales del sector que llevan años estudiando, formándose y pasándolas canutas para que siempre reciban un no por respuesta. Es muy necesario que apaguemos las RRSS, que no nos dejemos llevar por los estándares de belleza que estos nos intentan incrustar y que seamos fieles a nuestra profesión. Que si un productor presume de su trabajo, sea por tener en cuenta a unos grandes profesionales y no a chavales que se hacen llamar "influencers", cuando no influyen absolutamente en nada. Es más, hacen todo lo contrario, que cada vez sean más los padres que les dicen a sus hijos "eso es justamente lo que no tienes que hacer" mientras ven vídeos en Instagram.
Y luego tenemos a los productores que no piensan soltar a sus actores aunque les vaya la vida en ello. O los que se creen que tienen derecho a meter la mano donde no deben porque son bromas que se hacen entre los "faranduleros". Pero así como el otro aspecto tiene una solución muy compleja, este problema es muy sencillo de solucionar: denunciando. Y no me vale ni la más mísera disculpa para no hacerlo. Seré tajante, sí, pero la sociedad y, sobre todo, la justicia me está demostrando que es el único camino por el que podemos ir. Porque esto pasa diariamente, porque los "poderosos del cine" se creen que tienen algún tipo de derecho sobre los demás y se olvidan de que si les quitas el dinero, no son nadie, e incluso, con los bolsillos llenos, siguen sin ser nadie.
En resumidas cuentas, este film es tremendamente necesario para que la sociedad conozca lo que sucede en el día a día de los actores y técnicos.
Y si has sido fan de Aída en un pasado, como aquí una servidora, déjame decirte que no te quedes solo con la paja, intenta leer más allá de lo que ves en pantalla. Porque Paco León intentó (y consiguió) contar una historia que necesitaba ser contada, y eso es lo único que importa.

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